lunes, 19 de junio de 2017

Los Cristales.





¿Qué son los cristales? 

Podría decirse que cristal es sinónimo de belleza, de transparencia, de reflejos de luz. Por lo general la palabra cristal se la confunde con vidrio, o bien con una variedad más refinada del vidrio, más costosa o de mejor calidad. En realidad el cristal es el producto de un proceso natural, es un mineral en estado líquido que luego de enfriarse a determinada temperatura se cristaliza y en su estructura interna las moléculas adoptan una ordenación perfecta. Todos los cristales son minerales, pero no todos los minerales se cristalizan. Sabemos también que se los denominan piedras preciosas o semipreciosas como la esmeralda, el rubí, etc. Además de su importancia como ornamento, colgante con gemas incrustadas, anillos, etc.; suelen ser considerados de buena o mala suerte por los que son supersticiosos. También debemos considerar que el cristal irradia energía, ésta es considerada una fuerza natural, que aún no ha sido totalmente asimilada por el hombre, pero que puede ser aplicada en el ámbito físico y psíquico de manera positiva. Además está demostrado que esa energía produce vibraciones. 


El poder de los cristales puede ayudar en forma positiva en la vida psíquica y física de los seres humanos, ya que poseen una fuerza armónica, real, serena y benéfica. Esta fuerza ayuda a mejorar la vida afectiva y emocional, a concretar los sueños, a lograr relacionarse mejor con uno mismo y con los otros. Los cristales tienen desde el punto de vista estructural un perfecto equilibrio, porque sus moléculas, átomos o iones tienden a mantener un equilibrio, vibrando alrededor de puntos fijos, por lo que el impulso del cristal armoniza todo aquello a lo que irradia las vibraciones. Hay que aclarar también que toda persona que use el cristal no ve acrecentada su energía simplemente por colgarse uno en el cuello, sino que el cristal dirige y equilibra la energía del ser humano, por ello sentimos que nuestra energía física y psíquica comienza a aumentar. Hay que recordar que los cristales no aportan soluciones mágicas, curan siempre y cuando las energías del ser humano estén preparadas para recibir las vibraciones positivas de éstos. Los cristales crean campos de energía y éstos serán menos poderosos con cristales opacos que con cristales brillantes. Estos campos de energía son captados por la psiquis y el organismo a través de un halo, un campo de fuerza propio del cuerpo humano, llamado aura. El poder del cristal es lento y no resuelve los problemas afectivos de un momento a otro. Es una esencia viva que irradia y recibe energía, que puede utilizarse para mejorar la calidad de vida. Lo único más importante es crear las condiciones más adecuadas para que la energía actúe de forma beneficiosa. 

Si bien los cristales siempre fueron atractivos para el hombre hoy son utilizados con mayor sabiduría, no solamente en el campo tecnológico, sino también con fines curativos, de meditación, para elevar nuestra percepción y para lograr el auto-conocimiento. Sabemos ahora que los cristales reflejan energía producto de su estructura molecular interna. Estas energías no se miden con los valores convencionales, sino que son consideradas como buenas o malas para cada individuo en particular y no son iguales para todo el mundo. Cada persona puede creer o no, que los cristales tienen poderes mágicos, pero no se puede dudar que los cristales tienen poder de irradiar energía ya que esto está comprobado científicamente y que ésta tiene la capacidad de focalizar, purificar y tonificar nuestra propia energía. Debido a los numerosos conceptos que se tienen acerca de las propiedades de los cristales, suele confundirse, basado en supersticiones que dicen atraer a la buena o a la mala suerte, los beneficios y los límites reales de éstos. Se debe tener en cuenta que los cristales no pueden hacer milagros (curar enfermedades, depresiones, etcétera) con solo frotarlos o llevarlos encima; no pueden ocasionar daños físicos o psíquicos al ser humano; ni recuperar seres queridos que nos abandonaron, como hacer regresar un esposo o una esposa, sí ayudar con su energía a luchar con mejores armas contra lo perdido; no puede sustituir a los especialistas médicos; no se puede delegar las responsabilidades a los cristales, suponiendo que éstos nos harán las cosas más fáciles; o encontrar objetos perdidos. Lo que sí pueden los cristales es favorecer la capacidad de concentración, meditación y percepción; mejorar las relaciones con uno mismo y con los demás; mejorar nuestra calidad de vida, creando un ambiente más sereno y armónico; sanar dolores localizados, ayudar a conciliar el sueño, eliminando pesadillas, insomnios, provocando sueños agradables; aclarar los objetivos, las metas, las decisiones que debemos tomar; ayudar a la auto-evaluación y ayudar a realizar cambios. 



sábado, 10 de junio de 2017

¿Qué es y cual fue el fruto prohibido?





¡El Pecado Original!

Este artículo hace que me plantee la pregunta: "¿El pecado de los bíblicos Adán y Eva simplemente fue comer un pedazo de fruto prohibido?"

Respuesta bajo dogma cristiano:
La frase "fruto prohibido" se refiere a la historia de Adán y Eva en el Jardín del Edén. Ellos fueron prohibidos por Dios a comer el fruto del árbol del conocimiento del bien y del mal (Génesis 2:9, 3:2). La Biblia no dice nada sobre qué tipo de fruta era. La tradición lo ha identificado como una manzana, pero es imposible saber con certeza qué tipo de fruta era. Desde el texto de Génesis, cada indicación es de un árbol literal con un fruto literal.

El elemento clave en el pasaje no es el fruto mismo, sino la prohibición de comerlo. Dios le dio a Adán y a Eva una sola prohibición en Sus instrucciones. Si había alguna propiedad espiritual dentro de la fruta es realmente irrelevante. El pecado fue en desobedecer el mandato de Dios. Al comer el fruto (un acto de desobediencia), Adán y Eva adquirieron el conocimiento personal del mal. Ya conocieron el bien, pero ahora tuvieron la experiencia contrastante de la maldad de la desobediencia y la culpa y la vergüenza que vinieron con él. La mentira de Satanás era que sabiendo el bien y el mal les haría como dioses (Génesis 3:5). En realidad, ellos ya fueron hechos a la imagen de Dios y tuvieron la bendición de Su buena voluntad.


La lección para nosotros hoy es que cuando Dios prohíbe algo, es por nuestro propio bien. Desobedecerle a Dios, yendo por nuestro propio camino o decidiendo por nosotros mismos lo que es y no es beneficioso para nosotros, siempre conducirá al desastre. Nuestro Padre Celestial quien nos creó sabe lo que es mejor para nosotros y cuando Él prohíbe algo, debemos escucharlo. Cuando elegimos obedecer nuestra propia voluntad en lugar de Su voluntad perfecta y santa, las cosas nunca irán bien para nosotros. Adán y Eva hicieron ese descubrimiento triste después de comer el fruto prohibido, y la humanidad ha sufrido las consecuencias de su decisión desde entonces (Romanos 5:12).

Respuesta de Miguel Ángel Tarot:

El verdadero "Pecado" que originó la encarnación en este hermoso mundo llamado Gaia. Fue ni mas ni menos que ¡La Ignorancia o la llamada ansias de conocimientos! encarnada en nuestra especie y otras mucho más y menos evolucionadas que la nuestra.

Jamás se ha tratado del hecho de comer y muchos menos de una comida en concreto, ya que la tergiversación del Cristianismo habla de una simple manzana, y ni siquiera a esto son fieles los que inventan y explotan los miedos de la Humanidad hacia lo desconocido. El texto original explica que se trataba de higos y no de una simple manzana.


Si fuésemos perfectos...no existiría la necesidad de experimentar esta burda existencia encerrados y casi "limitados en nuestros cuerpos físicos.
Nuestra naturaleza es Divina y por lo tanto cualquier pecado como explicación a un génesis es absurdo.

Simplemente pecamos de IGNORANCIA en algún estado de consciencia distinta a esta, y por lo tanto la única forma (y la más eficaz) es la de encarnar en estos cuerpos y aceptar las leyes de esta manifestación de "vida".

Como semillas divinas necesitamos germinar y crecer primero para que luego seamos alimentados y nutridos por nuestras verdaderas necesidades existenciales y espirituales.
No podemos asimilar una CULPA AJENA E IMAGINARIA Y FALSA para justificar nuestros fracasos o triunfos desde que vemos la luz de este mundo hasta el momento que veamos la de OTRO.
Debemos aceptar esta vida sin sentimiento alguno de culpa u ofensa a la "Divinidad", pues ella nos ha permitido EXPERIMENTAR esta "realidad" tan familiar para unos y nueva para otros, para descubrir nuestro Santo Grial personal único y diferente entre semejantes.


Debemos seguir adelante no de forma egoísta e incluso competitiva. Todos somos miembros y piezas de una gigantesca maquinaria mucho más grande, hermosa y perfecta que nuestra nimia falta de consciencia impide que veamos el resto de los aspectos que tienen como significado "COMPRENDER Y ACEPTAR" el papel que hemos pedido tanto representar.
Contentos y agradecidos es la manera en la que se debe "existir" en esta realidad.

Creadme de que no merece la pena ir a contra corriente, con mal humor o actitud rebelde a nuestra existencia individual y grupal. Aunque tenemos el derecho de hacerlo a través de el Libre Albedrío que Dios en su comprensión y amor perfecto nos regaló.



¿Realmente merece la pena asumiendo una culpa que no hemos cometido, por simplemente "no hacernos responsables de nuestras vidas?
Pensar que somos los RESPONSABLES DE TODO LO QUE NOS RODEA puede llegar a asustar a cualquiera...Pero es la única manera de pasar a sentirnos víctimas del cruel azar a ser plenamente conscientes y responsables de nuestro efímero paso por esta diminuta porción de LA EXISTENCIA.
Todo y Todos somos UNO  en y con NOSOTROS COMO INDIVIDUOS Y COMO UNA SIMPLE ESPECIE.




Este artículo se ha pospuesto tras un largo periodo que solemos llamar "Crisis o ceguera de escritor".Para ser completado y terminado a 9 kilómetros de altura rumbo a "CASA" a estar en comunión con lo que traigo conmigo y lo que también ya no tengo.
Fuentes:
- La Bíblia.
- Miguel Ángel Moreno.

Un abrazo y sobre todo Mucha Luz.
Océano Atlántico a 10 de Junio de 2017.